miércoles, 13 de noviembre de 2013

Ciudadano becario

Hoy de verdad que no sé por dónde empezar, no sé si reír o llorar... Sí, ya, conociéndome lo suyo sería reír, pero... Bueno, pues resulta que los de la tele de Castilla La Mancha ilustraron la información del (presunto) asesinato de una mujer a manos de su pareja, carnicero de profesión (y de vocación por lo visto), con imágenes de... ¡carne picada! ¡Yuuuju!




Yo creo que por una vez en mi vida y sin que sirva de precedente me voy a ahorrar los chistes de mal gusto. No me miren así, es que no puedo competir con el humor negro del propio periódico. Les adjunto la URL para que vean en que sección de dicho diario está la noticia:


Y por eso hoy no me dedicaré al humor negro y grotesco. Uno debe ser consciente de cuando ha perdido. Pero aún puedo reflexionar sobre la realidad que nos rodea. ¿Por qué pasan estas cosas? He llegado a la conclusión de que en este país se puede puede hacer cualquier cosa y nunca pasa nada porque en Españistán no hay ciudadanos: fueron todos sustituidos por becarios que salían mucho más baratos (desgraciadamente tengo la sensación de que es un proceso en curso en todo el mundo). El fenómeno del ciudadano becario crece como la espuma (aunque en verdad la espuma no crece: deja un montón de espuma -la del jabón, de la cerveza...- sola durante un rato y verás como se consume). Formar ciudadanos sale caro, ciertamente. Proporcionar educación, oportunidades, inculcar el pensamiento crítico...¡Ufff! Tú haces eso y después a ver quién se come todo el marketing y las campañas publicitarias. No, no, el ciudadano es malo para el negocio. Así que se ha creado el concepto del ciudadano becario, hacemos el mismo trabajo pero tenemos menos derechos. Y para compensar, ¡circo y carne picada! Y así nos van convirtiendo en Homo Becarius de paso, ¡el mismo trabajo ahora con un 65% menos de pensamiento crítico! (o de cualquier otro). 

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